La llegada de los gitanos a la Península Ibérica se produjo en el siglo XV. La primera referencia documentada data del 12 de enero de 1425, cuando Alfonso V de Aragón otorgó un salvoconducto a Juan de Egipto Menor para que pudiera transitar por sus territorios.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que:
Orígenes: Los gitanos tienen su origen en la India, y su migración hacia Europa se produjo a través de diversas rutas y en diferentes oleadas.
Llegadas sucesivas: A lo largo del siglo XV, se produjeron nuevas llegadas de gitanos a la Península Ibérica, procedentes de diferentes lugares, incluyendo Grecia.
Cambio de percepción: Inicialmente, los gitanos fueron recibidos con cierta curiosidad y tolerancia, pero con el tiempo, su estilo de vida nómada y sus costumbres diferentes generaron desconfianza y discriminación.
Legislación: A finales del siglo XV, los Reyes Católicos promulgaron leyes que buscaban la sedentarización y asimilación de los gitanos, lo que marcó el inicio de un largo período de persecución y marginación.
En resumen, la presencia de los gitanos en España se remonta al siglo XV, con una llegada inicial documentada en 1425 y posteriores oleadas migratorias a lo largo de ese siglo.